Después de 9 años
Era
aproximadamente las 4:46 de la mañana del 18 de noviembre cuando la hermosa y
encantadora melodía del canto de los
pájaros fue que hizo que de un salto
despertara, al levantarme de mi cama, me aliste rápidamente agarré mis
dos maletines y salí rumbo a la universidad dónde sería el punto de encuentro,
al llegar a la universidad ya habían gran parte de todos los que íbamos a
viajar, me encontré con mis amigas las saludé con un fuerte y alegre abrazo,
con el pasar de los minutos mis compañeros seguían llegando ya era cerca de las
6 am y seguíamos esperando a los que faltaban, las tres movilidades ya estaban listas, así que fuimos abordando
cada uno de ellas, ya instaladas en el carro todos estábamos preparados para
iniciar el viaje, pero había un inconveniente, mi compañero César del C aún no
llegaba, nadie sabía del así que lo llamaron a su teléfono y no había respuesta
alguna, entonces decidimos esperarlo un rato más, mientras tanto las otras
movilidades ya habían partido.
Luego
de unos minutos iniciamos el viaje, personalmente no estaba tan emocionada
porque al lugar que iríamos, Cotahuasi yo ya conocía, nueve años antes había
ido con mis amigos de la primaria, pero me alegraba volver junto a mis dos
grandes amigas que conocí en la universidad, Aracely, Ángela y demás
compañeros, eso me llenaba de alegría, obviamente sería otra experiencia; era
nuestro primer viaje juntas, uno de los tantos que nos esperan
Ya por la variante de Uchumayo nos detuvimos
un momento y fue entonces donde mi compañero César nos dío el alcance, ya
completos, seguimos el viaje.
En
unas horas llegamos al distrito de Uraca - corire, bajamos de la movilidad,
observamos el hermoso paisaje que llamaba nuestra atención y luego de unos
minutos nos dirigimos a los famosos petroglifos de toro muerto, enmarcado en un
hermoso valle interandino, una planicie desértica donde el sol llega a ser
sofocante a eso del mediodía.
Era
aproximadamente las 4:46 de la mañana del 18 de noviembre cuando la hermosa y
encantadora melodía del canto de los
pájaros fue que hizo que de un salto
despertara, al levantarme de mi cama, me aliste rápidamente agarré mis
dos maletines y salí rumbo a la universidad dónde sería el punto de encuentro,
al llegar a la universidad ya habían gran parte de todos los que íbamos a
viajar, me encontré con mis amigas las saludé con un fuerte y alegre abrazo,
con el pasar de los minutos mis compañeros seguían llegando ya era cerca de las
6 am y seguíamos esperando a los que faltaban, las tres movilidades ya estaban listas, así que fuimos abordando
cada uno de ellas, ya instaladas en el carro todos estábamos preparados para
iniciar el viaje, pero había un inconveniente, mi compañero César del C aún no llegaba,
nadie sabía del así que lo llamaron a su teléfono y no había respuesta alguna,
entonces decidimos esperarlo un rato más, mientras tanto las otras movilidades
ya habían partido.
Luego
de unos minutos iniciamos el viaje, personalmente no estaba tan emocionada
porque al lugar que iríamos, Cotahuasi yo ya conocía, nueve años antes había
ido con mis amigos de la primaria pero me alegraba volver junto a mis dos
grandes amigas que conocí en la universidad, Aracely, Ángela y demás
compañeros, eso me llenaba de alegría, obviamente sería otra experiencia; era
nuestro primer viaje juntas, uno de los tantos que nos esperan
Ya por
la variante de Uchumayo nos detuvimos un momento y fue entonces donde mi
compañero César nos dío el alcance, ya completos, seguimos el viaje.
En
unas horas llegamos al distrito de Uraca - corire, bajamos de la movilidad,
observamos el hermoso paisaje que llamaba nuestra atención y luego de unos
minutos nos dirigimos a los famosos petroglifos de toro muerto, enmarcado en un
hermoso valle interandino, una planicie desértica donde el sol llega a ser
sofocante a eso del mediodía.
Requeríamos
hacer una caminata donde se encuentra uno de los repositorios de arte rupestre
más grandes del mundo, en más de 5 kilómetros cuadrados encontramos dispersos
bloques de rocas volcánicas que fueron grabados por los antiguos habitantes del
lugar.
Entre
los diversos grabados observamos diferentes animales, desde a veces como el
condor, hasta camélidos y cazadores.
Nuestro
guía nos mostró diferentes rocas donde se encontraban estos petroglifos, no
terminamos con el recorrido porque hacía mucho calor, entonces decidimos
volver, al bajar mis zapatillas se hundía en la arena, lo cual retrasaba mis
pasos, ya al llegar donde se encontraba nuestra movilidad esperamos a los que
aún no habían llegado, luego de unos minutos nos reunimos todos para nuestra
primera foto grupal.
Ya en
el bus, continuamos con el viaje, durante ese transcurso me quedé dormida hasta
llegar a la hermosa provincia de Condesuyos-Chuquibamba (tierra de los
herrantes).
Unos
de los lugares que suelo visitar de vez en cuando, llegamos a la plaza
principal de Chuquibamba, y fuimos al restaurante a almorzar, donde degustamos
un delicioso caldo de res, luego de eso tomamos algunas fotografías y
continuamos con el recorrido dirigiéndonos rumbo a profundo cañón de Cotahuasi,
mientras íbamos avanzando, se observaba un hermoso paisaje, en el medio del
camino hicimos una parada para conocer la yareta y la queñoa, ambos árboles en
extinción.
El
cambio de clima se sentía, nos encontrábamos cerca del nevado y también volcán
Coropuna, el frío hizo que volvamos al bus y abrigarnos, en el transcurso del
camino se observaba un hermoso atardecer, el sol ocultándose bajo los cerros,
era realmente impresionante.
Me
encantaba encontrarme justo ahí, observando tan hermosa naturaleza, no quería
que oscureciera, antes quería ver la hermosa vista del cañón de Cotahuasi, pero
eso era inevitable, ya casi no se podía observar, ya había oscurecido y aún
faltaba para llegar, entonces tuve que resignarme a no ver ese precioso y
mágico paisaje, así que daba igual dormir, y así fue durante el viaje restante.
Cerca
las 9 de la noche, un pequeño ruido hizo que despertara, ya estábamos llegando
al famoso cañón de Cotahuasi, provincia de la Unión.
El
viaje fue un poco pesado, bajamos de los buses y nos dirigimos a un restaurante
del lugar donde se hicieron las reservaciones, luego de cenar fuimos al
hospedaje donde me tocó compartir la habitación con Ángela y junto a ella la de
Aracely, estábamos agotadas, así que decidí darme un baño y luego de ello, me
quedé profundamente dormida hasta el día siguiente. Desperté a eso de las 5:30
de la mañana, Ángela ya estaba despierta, escuchando música, así que me animé y
me arregle rápidamente, alisté uno de mis maletines, donde llevaba sólo ropa
necesaria para el día, minutos más tarde nos dirigimos al restaurante a
desayunar para luego de ello visitar los distintos atractivos turísticos del
lugar.
Nuestra
primera visita, rumbo a las cataratas de Sipia, no recordaba bien como era,
pero tenía claro que el eran unas largas caminatas, donde tenía que cruzar un
aventurero puente colgante de madera, sorpresa la mía fue al darme cuenta que
ya no era así, el acceso de carretera había sido ampliada y el puente de de
madera ya no era transitado.
En
fin, la movilidad nos dejó cerca de la catarata, hicimos una corta caminata que
duró menos de 15 minutos, llegamos a lugar, donde años antes había estado en
otras circunstancias totalmente distinta y allí fue donde nos tomamos la
segunda foto grupal.
Luego
fuimos cerca del río, realizamos grabaciones, y nos dimos con la sorpresa de
que en ese instante apareció un arcoíris hermoso, radiaba unos impactantes
colores vivos que nos impactó, era maravilloso observar tan cercano a nosotros.
Continuando
con el recorrido, ahora nos dirigíamos al bosque de los cactus, enseguida
continuamos hasta llegar a un hermoso valle interandino, en la cima de un
montaña, Belinga, la caminata duró aproximadamente media hora, era realmente
agotador la cuesta hacia arriba, en medio del camino, cogí un carrizo, con el
cual me ayude y así ser la primera persona en llegar al hermoso valle, detrás
mío llegaron unos compañeros, y así seguían llegando lo demás, todos estábamos
realmente agotadísimos, llegamos a la capilla del lugar y descansamos bajo la
sombra, me encantaba ese hermoso lugar, donde respiraba un aire fresco a pura
naturaleza y lo mejor lejos de todo el ruido de la ciudad.
Un
valle donde cultivaban diferentes tipos de frutas y donde también realizaban la
vendimia y del cual salía el vino, muy tradicional en los valles, luego de
estar un buen rato en el lugar volvimos a recorrer el mismo camino que nos
había llevado ahí, llegamos al bus muy acalorados y agotados.
Llegamos
al mismo Cotahuasi y volvimos al restaurante de siempre a almorzar, para luego
dirigirnos a los baños del Luicho. Éramos pocos los que íbamos, el resto se quedó
en el pueblo, sería porque ya era tarde o simplemente estaban agotados por
todos los apresurados recorridos del día. Llegamos a los baños termales, antes,
cruzamos un puente de madera que nos llevó a las piscinas, estar ahí era relajante, el agua estaba
caliente, así que era cómodo.
No
estuvimos mucho tiempo, pero creo que por el momento era suficiente, así que
luego regresamos al pueblo, fuimos al hospedaje, nos alistamos para ir a
cenar, ese día, la cena nos gustó mucho,
era milanesa de pollo y lo más delicioso la mazamorra de quiquicha, después de
terminar la cena, regresamos al hospedaje a abrigarnos, ya que hacía mucho
frío, volvimos al restaurante para
esperar que terminen de cenar, mis demás compañeros y aproximadamente
las 10 de la noche salimos con dirección a la discoteca, luego de unos minutos,
entramos al lugar, realmente era pequeño pero encajamos todos, formamos
pequeños grupos y bailamos, la música no estaba a la moda pero era lo que había
así tratamos de disfrutarlo a lo máximo y así fue. Bailamos hasta quedar
agotados, a las 2:30 de la mañana salimos del lugar rumbo al hospedaje, estaba
muy agotada, llegamos, nos cambiamos y quedé profunda.
Al día
siguiente Ángela me despertó y nos alistamos para ir a desayunar, luego de ello,
nos reunimos en la Iglesia principal de Cotahuasi, de allí nos dirigimos al
Museo, donde estuvimos aproximadamente un cuarto de hora, luego fuimos a
comprar artesanías y recuerdos del lugar, solo compramos algunas cosas, fuimos
al bus y partimos cerca al menos dio día, almorzamos un arroz verde y en
transcurso del viaje observamos el camino lleno de curvas, luego de unos largos
minutos llegamos a la laguna de Pallarcocha, apreciamos el hermoso paisaje
junto al nevado Coropuna, de todo el viaje lo más interesante para mí, fue el
valle, Belinga, un lugar extraordinario que me gustaría volver y sentir su
cálido aroma.

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